Este periodo de la historia de la compañía coincidió con una de las épocas más convulsas del siglo XX, con graves tensiones políticas entre los principales países europeos, estructurados como imperios, que a su vez aglutinaban antiguos reinos bajo su dominio y estaban en constante choque por sus ambiciones en el control de territorios en otros continentes.
Los esfuerzos económicos y las aportaciones técnicas, que son retos habituales para cualquier empresa que busca destacar en cualquier mercado, se vieron comprometidos aquí por el desarrollo de esas crecientes tensiones que culminaron en un conflicto armado de dimensiones nunca vistas y resultados catastróficos para el bloque en el que se ubicaba la Simplo Filler Pen Co. (Montblanc).
Esto afectó, desde el comienzo y durante más de una década, a todas sus decisiones dirigidas tanto al posicionamiento de sus productos en diferentes países como a la elección de proveedores de sus piezas, especialmente los plumines, de los componentes para la fabricación y finalmente a la capacidad de obtener recursos económicos para su funcionamiento normal.
Las relaciones personales entre los directivos también sufrieron estos efectos perniciosos, hasta el punto de que en un temprano 1910, la situación estaba muy comprometida debido a la deslealtad del Jefe de Producción, que fue reemplazado por otro (Ilgner), lo que resultó ser un acierto pleno, como se comprobaría a lo largo de muchos años, y un fundador (Alfred Nehemias) falleció.
Una cuestión no menor era la procedencia de los plumines: EE. UU. (Collins) y Reino Unido (Perry), lo que llevó a la creación de la German-American Gold Pen Co., buscando, a través de la comercialización de plumines de oro estadounidenses, la creación de los propios.
En 1914, a iniciativa de W. Dziambord, aparece la estrella en el tope como signo distintivo de los productos y se registró como marca. Desde 1913, los éxitos comerciales le hicieron merecedor de acceder a la categoría de Propietario junto a Voss y Lausen.
Terminada la llamada Gran Guerra (1914/1918) con la destrucción de los Imperios Austro-Húngaro y Otomano y la derrota total del Imperio Alemán y la desaparición de la Rusia Zarista, las acciones comerciales de la empresa se reorganizaron tanto en la vertiente de consolidar sus relaciones con los mercados exteriores como de impulsar dentro de sus propias fronteras, como marca de excelencia por presencia y tecnología, las plumas que fabricaban y que hasta ese momento eran de carga por sistema de gotero.
1920 fue un año de grandes novedades en cuanto al lanzamiento de modelos, y esa década es una de las más aplaudidas en la historia de Montblanc, lo que contaremos en la siguiente entrega.







Las fotos han sido obtenidas del Libro «Diario de Montblanc y Guia del Coleccionista » de Jens Rosler.
